Las virtudes teologales del liderazgo

Para quienes nos formamos en la Iglesia Católica y en su catecismo, reconocemos las tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Y reflexionando sobre el tema del liderazgo para la calidad y todo el bagaje de información sobre este tema, se me ocurrió realizar una analogía, guardando las distancias.

Las tres virtudes teologales del Liderazgo son: el Compromiso, la participación y el Apoyo.

La primera virtud es el COMPROMISO. Es un acto de Fe, donde el Liderazgo de la Organización busca el éxito sostenido a través de un enfoque de gestión de Calidad como se plantea en la norma ISO 9004:2009.

Este compromiso de los líderes le da impulso al movimiento de la calidad hacia lo interno de la organización, proyectándose hacia el contexto externo mediante la satisfacción de los requisitos de las partes interesadas. Un compromiso firme y evidente de la dirección es clave pero, como “un palo no hace montañas”, también se debería promover el compromiso de cada líder en las diferentes áreas de la organización, e incorporarlos al proceso.

La segunda virtud es la PARTICIPACIÓN. Por un lado, la implicación de la Dirección directamente en la implementación, operación y control del sistema de gestión de calidad y de sus procesos, así como en su revisión para la mejora del desempeño. Por el otro, están las personas, en particular quienes ejercen el liderazgo en las diferentes áreas de la organización.

La Dirección debe crear la atmósfera de confianza necesaria para que todos se impliquen en la gestión de calidad. En un ambiente así, las personas se animan a comunicarse, a dar su “granito de arena”, y no temen señalar los problemas y trabajar en busca de las soluciones. Sin embargo, no basta que la Dirección manifieste su compromiso de palabra, debe manifestarlo con su presencia, con sus aportes, motivando la participación, escuchando lo que las personas tienen que decir, y siendo un ejemplo a seguir para lograr este objetivo.

La tercera virtud es el APOYO. No basta tener fe y que los seguidores tengan confianza en el proceso de calidad dentro de la organización. Tampoco es suficiente hacer acto de presencia en reuniones y pasarles la mano por el hombro a los responsables, el Liderazgo necesita regar diariamente la planta sembrada con sus acciones y decisiones eficaces y oportunas. Cada persona debe sentir el respaldo de la Dirección, ya que sin el apoyo, el compromiso, al igual que la Fe, se irá diluyendo poco a poco hasta perderse. Las personas dejarán de participar al no encontrar sentido a su inversión de tiempo y esfuerzos en algo que ellos no sientan que tiene el apoyo de los líderes.

En definitiva, los líderes deben prestarle atención a estos tres pilares del Liderazgo, y actuar conforme a los mismos, si se quiere tener éxito en la implementación y operación eficaces del SGC.

Realizado por: José Manuel Sarmiento M.
Agosto 2016

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