La regla SMART para formulación de objetivos de la calidad

Según mi experiencia apoyando en implementaciones y mantenimientos de Sistemas de Gestión de la Calidad ISO 9001, he encontrado que a la Dirección de las organizaciones les cuesta formular objetivos que sean coherentes con la misión y propósitos, así como con la estrategia de la organización, dando lugar a que, a menudo, no se logren las metas buscadas.

El apartado 5.4.1 de la norma ISO 9001 establece: “La alta dirección debe asegurarse de que los objetivos de la calidad, incluyendo aquellos necesarios para cumplir los requisitos para el producto, se establecen en las funciones y niveles pertinentes dentro de la organización. Los objetivos de la calidad deben ser medibles y coherentes con la política de la calidad”.

Establecer los objetivos correctos es una tarea crucial para el éxito de los sistemas de gestión. Un camino que podemos aplicar para formular nuestros objetivos es utilizar la regla S.M.A.R.T (Specific, Measurable, Attainable Realistic, Time-based). A los objetivos desarrollados según esta regla se les ha dado en llamar “Objetivos inteligentes” por el significado en inglés de “Smart”.

S – Specific (Específico)

El objetivo se formula de forma precisa, sin dejar interpretaciones dudosas. Cuanto más preciso sea el objetivo, mejor será su comprensión y mayores las probabilidades de que sea alcanzado. Su enunciado debería ser claros sobre qué, dónde, cuándo y cómo va a cambiar la situación. Por ejemplo: En lugar de definir “Incrementar las ventas por internet”, un buen objetivo sería “Aumentar un 10% las ventas por internet en las líneas de productos A y B para el año 2014”.

M – Measurable (Medibles)

El objetivo formulado contiene información cuantitativa y con plazos establecidos para que por un lado, pueda ser medible y por otro lado, se pueda determinar si al cierre del periodo fijado la meta se ha alcanzado. También se debe establecer la fuente de donde se obtendrán los datos, donde se va a reportar el análisis de estos datos y quien(es) son los responsables de estas actividades. En ocasiones se establece un periodo previo inicial de estudio donde se realizan mediciones para determinar “donde estamos” y así establecer “a dónde vamos”.

A – Attainable (Alcanzable)

Establecer la meta del objetivo demasiado alto haciéndolo inalcanzable, puede ser contraproducente. Hay que ser razonable, de forma que no existan excusas para no lograr los objetivos. Todos los involucrados en la formulación y la ejecución del objetivo deben transmitir su opinión  sobre la viabilidad y beneficios del objetivo propuesto.

R – Realistic (Realista)

Cuando se formule un objetivo se puede ser ambicioso, pero también se requiere ser realista. Los objetivos de calidad deben de ser tales que puedan cumplirse de acuerdo a los recursos asignados en materia de recursos humanos, tiempo, presupuesto, carga de trabajo, etc.

T – Time-based (acotados en el tiempo)

Se establece el periodo de tiempo en el que se debe completar cada uno de los objetivos planteados. Este periodo no debe ser tan corto que haga imposible su cumplimiento, ni tan largo que cause una dispersión de la iniciativa.

Utilizar la Regla S.M.A.R.T. es muy simple y eficaz. Ahora puedes comprobar cómo están formulados tus objetivos…

¿Cumples con la Regla SMART?

Si no es así, te recomiendo que los revises.

Recopilado por: José Manuel Sarmiento
En base a un texto de: Jessica Martínez

.josemanuel

Ing. Msc. José Manuel Sarmiento M.

Consultor y facilitador  independiente para el desarrollo e implementación de Sistemas de Gestión de la calidad. Miembro del comité CT 23: Gestión de calidad de Fondonorma, como representante del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

twitter: @jmscalidad Skype: jomasar77 Móvil: +58 416 6120917

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