Qualityps Nro. 68. Gestión de la Innovación

Nunca en la historia de la humanidad, los seres humanos han sido tan ensayados y puestos a prueba. En la era de la globalización y la informatización, sólo tendrá espacio todo aquel que sepa exactamente lo que quiere lograr y utilizar toda su inteligencia e innovación para descubrir nuevos caminos.

Si bien siempre fue necesario aplicar la mejora continua, evitando quedar atrapado en los moldes que dieron origen a las pasadas victorias, hoy los cambios son más veloces y poderosos, razón por la cual continuar viendo los procesos con los paradigmas del pasado llevará a muchas organizaciones a la pérdida de competitividad, y luego a su desaparición. Por consiguiente, para sobrevivir en este nuevo mundo, las empresas deben ser capaces de reinventar su definición, no cada diez años o cuando estén en crisis, sino tal vez cada tres o cuatro años.

Convertir a una empresa en una organización innovadora es una opción estratégica y, para que esto ocurra, la organización necesita incorporar el concepto y la cultura de la innovación en su día a día, sea en el proceso, en los indicadores, en la planificación, y sobre todo en el equipo.

Las empresas innovadoras, además de establecer un entorno propicio a la innovación, deben prestar especial atención al reclutamiento de personas con el perfil adecuado, ya que contar con profesionales que puedan conducir proyectos innovadores en todas las etapas del proceso es muy importante para renovar el modelo de la organización.

Para que la empresa realmente viva la cultura de la innovación, el concepto tiene que salir del discurso y extenderse a la práctica. La decisión de innovar debe partir de la dirección, pero necesita arraigarse en todos los niveles de la organización.

El concepto de que el proceso innovador es estratégico debería difundirse a todo nivel. Todas las directrices internas deben apoyar y dar soporte a un ambiente que asegure su éxito.

A partir del momento cuando el concepto de innovación se disemina sobre todos los procesos y las personas, se crea un ambiente estimulante para el surgimiento de ideas que pueden generar una recombinación importante para la empresa, sus productos, sus procesos organizacionales, el mercado y el modelo de negocios.

Además de una revisión exhaustiva de los procesos, los servicios y los productos ofrecidos a los clientes, el fomento de la cultura de la innovación requiere de la participación en redes y comunidades de discusión sobre el tema.

Las personas deben ser “contaminadas” por la cultura de la innovación, empezando a pensar de manera innovadora en el día a día. Todos y cada uno en la empresa necesitan ser considerados innovadores.

Pensar diferente es la base para la creación de una marca personal. Significa salir de la monotonía, destruir creativamente, demostrar un alto grado de compromiso con los resultados, innovar sin perder calidad, adoptar un estilo de vida particular. Pensar diferente es la única manera de distinguirse de la multitud.

Peter Drucker, considerado el padre de la administración moderna, dijo: “El conocimiento es un bien privado, asociado con el verbo SABER. Ahora es un bien público relacionado con el verbo hacer”.

No le sirve de nada a un empresario saber que alguna gran idea era la correcta si no la lleva a cabo. Invertir en ideas tangibles llevándolas a cabo es un diferencial emprendedor todavía poco realizable en la mayoría de las organizaciones.
FUENTES:
Gestión inovadora
http://www.qualidadebrasil.com.br
Pessoas o caminho para o sucesso
http://www.qualidadebrasil.com.br
Pense diferente
http://www.qualidadebrasil.com.br/artigo/empreendedorismo/pense_diferente

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